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Buscar la lluvia (2025)




Printed Matter, New York

Artista:
Giovanni Fabuán Guerrero



Cherán, ubicado en la Meseta P’urhépecha en Michoacán, México, es una comunidad rodeada de bosques de pino y encino, interconectados con cerros volcánicos y suelos fértiles. Su geografía ha permitido el desarrollo de una biodiversidad única y una relación profunda entre el pueblo P’urhépecha y su entorno natural. Sin embargo, la tala ilegal, la expansión del monocultivo del aguacate y la violencia del crimen organizado han puesto en riesgo tanto el ecosistema como la autonomía de la comunidad. En 2011, Cherán resistió, expulsó a los talamontes y estableció un sistema de autogobierno basado en usos y costumbres. Desde entonces, la defensa del bosque y la reforestación han sido pilares fundamentales de su lucha por la autodeterminación.

En este contexto, los uauapu, avispas silvestres que anidan en los bosques, construyen panales que han sido recolectados por generaciones de panaleros en Cherán. Esta práctica establece un vínculo con el bosque y su biodiversidad. El artista Giovanni Fabián Guerrero ha vivido esta experiencia desde dentro: primero como parte de las festividades en las que se recogen los panales de uauapu, luego como testigo de la transformación del territorio y ahora como creador que incorpora fragmentos de panal en sus instalaciones. Su obra invoca la presencia de aquellos seres que habitan el bosque, en una exploración de lo sagrado, lo político y lo ecológico.

Buscar la lluvia reconstruye el paisaje del bosque P’urhépecha a través de capas de materiales y significados. En su base, una pintura de gran formato tratada con carbón de pino alude a los incendios que han devastado los bosques de Michoacán. Sobre esta superficie emergen máscaras de papel maché cubiertas con láminas extraidas de panales de uauapu y madera, figuras que representan la memoria del bosque y sus guardianes. Estos seres no son demonios, como la mirada colonial intentó imponer, sino presencias que desafían la separación entre lo humano y lo más que humano.

La obra también establece un diálogo entre Cherán y Nueva York a través de sus especies de pinos––coníferas que comparten un linaje evolutivo y funciones ecológicas esenciales. Para llamar la atención a estas conexiones territoriales, Giovanni ha recolectado fragmentos de madera en los bosques del estado de Nueva York para crear un vínculo material entre los dos paisajes.

Buscar la lluvia no es solo un testimonio de pérdida, sino una afirmación de permanencia. Más que reconstruir un paisaje perdido, la obra insiste en la presencia de aquello que sigue habitando.