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Javier Barrios - Habitación de oro (2014)



DIÉRESIS, Guadalajara, MX




Desorden de Colapso de Colonias


Vislumbrar los vestigios de antiguas civilizaciones en perspectiva con los rezagos de la modernidad y las consecuencias de la contemporaneidad, ha permitido que Javier Barrios califique los modos del llamado “progreso” como una conducta de auto sabotaje. Los medios de producción, la distribución de la riqueza y la división de labores son sólo algunos aspectos del panorama desequilibrado de la vida en el siglo XX. Bajo la sombra de la vanguardia en pos de la conservación, el consumo de nuestra sociedad se ha vuelto insostenible, condenándola al colapso.

Desde hace más de una década, los apicultores alrededor del mundo han sido testigos de la forma en que el dominio que los seres humanos ejercen sobre la naturaleza se ha convertido en una amenaza para el equilibrio del sistema. La abrupta desaparición de sociedades completas de abejas ha levantado sospecha en algunos y preocupación en la mayoría, por la repercusiones directas sobre la alimentación de todo el planeta. La dialéctica del amo y el esclavo parece haberse esclarecido, arrebatando la esperanza de permanencia y comprometiendo las prácticas de supervivencia. La sociedad contemporánea está pagando las secuelas de la fiebre por el oro líquido.

El Desorden de Colapso de Colonias de abejas es una consecuencia de la forma en que la necesidad de aumentar la producción de alimento y la incidencia de la ciencia y la tecnología en los procesos de agricultura y ganadería, han causado un desequilibrio fulminante e irreversible. En Habitación de oro, Barrios considera estos modelos de consumo, producción, distribución y organización para apelar a las repercusiones ambientales generadas por una civilización que parece eficiente pero resulta sumamente susceptible.

Tres paneles retratan campos de cultivo de maíz por medio de miles de casquillos de bala, formando una composición similar a la de los panales construidos por las abejas. Cada munición fue, en algún momento, un disparo, una detonación cuya fuerza y violencia se proyecta en el desgaste de su residuo. Los proyectiles son ahora parte de la representación de un fuerte elemento de la cadena alimenticia, su potencial destructivo aparece dentro del marco de la preservación. Lo que alguna vez fue violento cobra connotaciones relacionadas con la digestión y la nutrición. En su huida, las abejas obreras no se rebelan contra su reina, sino contra la explotación perpetuada en contra de su especie.

Tanto la miel como el maíz han dejado de ser meros productos orgánicos para convertirse en artefactos culturales. Más del 80% de los productos procesados que consumimos cotidianamente contienen un elemento derivado del maíz, convirtiéndolo en el cereal con el mayor volumen de producción a nivel mundial. Sin embargo, esta dependencia infundada sobre una sola especie anula la diversidad por medio del monocultivo, contribuyendo al movimiento irregular de las prácticas de consumo, pudiendo ser calificadas como explotación y abuso. La civilización que auguraba progreso y prosperidad se ha convertido en víctima de su propia funcionalidad.