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Sobre la luz y el mal de pantalla. Paul Chan: Nonprojections for New Lovers (2015)
Desde hace algunos años, Paul Chan (Hong Kong, 1973) sufre de mal de pantalla. Un síntoma de esta condición es la fatiga visual provocada por estar expuesto a la proyección de imágenes en movimiento. El artista es intolerante a todas aquellas presentaciones que transforman una superficie cualquiera en una pantalla luminosa. Aunque el auto-diagnóstico es un síntoma de hipocondría, las indagaciones que Chan ha realizado sobre la raíz de su enfermedad están publicadas en el ensayo “On Light as Midnight and Noon”. Como parte de su tratamiento, el artista evita contemplar las imágenes en la pantalla y dirige su mirada hacia el ojo del proyector. Dando la espalda a lo proyectado, la fuente de luz se convierte en el astro rey. Como Ícaro, Chan no puede resistir la tentación de acercarse al sol.
Este cambio de óptica lo ha llevado a realizar una serie de ejercicios de proyección no figurativa. Con el título de Nonprojections, estas piezas está compuestas por varios proyectores centellantes que reciben energía de una instalación de cables y zapatos que conducen electricidad. Cuestionando el uso del proyector como un medio de trasmisión, el artista apuesta por la construcción de espectros luminosos que no pretenden convertirse en imágenes, por lo que no están dirigidos hacia ninguna pantalla. Al no dirigir la luz, Chan impide que los proyectores cumplan la función para la que fueron creados, y reconsidera el valor del aparato como un fin en si mismo, como productor y posibilitador de iluminación.
A principios del año pasado, el Premio Hugo Boss publicó un catálogo que incluye el trabajo de Chan y el de otros cuatro artistas seleccionados para competir por el galardón de la edición 2014: Sheela Gowda, Camille Henrot, Hassan Khan, y Charline von Heyl. Diseñado por Gilles Gavilet, el impreso es parte vital del premio, pues contiene proyectos especiales realizados por los finalistas y ensayos referentes a su trabajo, funcionando como “una exposición colectiva en dos dimensiones”.
Como parte del catálogo, la artista Petra Cortright describe el trabajo de Chan como “griego clásico + (fuego-aire-agua-tierra)”, en un texto cuyo formato de redacción surge de la escritura en redes sociales y el lenguaje post-Internet. Esta sentencia es evidenciada en la contribución de Chan a la publicación: un par de diagramas de Venn, referencias a la filosofía de la Grecia antigua, una serie de dibujos abstractos y un paisaje citadino que va del día a la noche a lo largo de las páginas.
Con un cuerpo de obra que incluye animaciones, proyecciones de luz, escultura, publicación de libros, instalación y performance comunitario y una trayectoria de activismo social y político, Chan se ha convertido en uno de los artistas más interesantes de los últimos años. En una ceremonia en el Guggenheim de Nueva York en noviembre, Chan fue anunciado como el décimo ganador del Premio Hugo Boss, sumándose a una lista que incluye a Matthew Barney, Tacita Dean y Danh Vo. A pesar de mostrarse feliz y agradecido en el evento, el artista señaló que obtener este reconocimiento significa que su trabajo ha sido malentendido. Sin embargo, también significa un premio por cien mil dólares y una exhibición individual.
A partir de marzo, el Premio Hugo Boss en conjunto con el Guggenheim presenta Nonprojections for New Lovers, una exposición que conjuga distintas facetas del trabajo de Chan. Por un lado, sus aproximaciones fenomenológicas a la luz y su distanciamiento de la producción de imágenes toman la forma de Nonprojections. Otra parte de la exhibición consiste publicación de tres novelas eróticas escritas por autores emergentes, una colaboración con Badlands Unlimited, el proyecto de experimentación editorial con el que el artista se ha dedicado a la publicación de libros de artista tanto en formato físico como digital.
Con el interés de reconocer la práctica de artistas sobresalientes sin importar su nacionalidad, edad o soporte de trabajo, el Premio Hugo Boss es una de las plataformas más importantes para la diseminación y el mecenazgo de arte contemporáneo. Cada dos años, un jurado especializado revisa el cuerpo de obra de distintos artistas y selecciona un grupo de cinco o seis participantes para la contienda. Al final, las exhibiciones que realizan los ganadores han resultado ser de los proyectos más experimentales en la historia del Guggenheim. Entre luces, e-books y el mal de pantalla, Nonprojections for New Lovers es una de las muestras más esperadas del año.