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Yo es Otro(s) (2013)
Artistas: Gustavo Abascal, Marina Abramović, Sophie Calle, Mónica Castillo, Abraham Cruzvillegas, Minerva Cuevas, Lee Friedlander, Jonathan Hernández, Justin Lieberman, Paul McCarthy, Ana Mendieta, Vik Muniz, Fernando Ortega, Luis Felipe Ortega, Rubén Ortiz-Torres, Cindy Sherman, Roberto Turnbull and Francisco Ugarte
“…de otros, para ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia.
No soy, no hay yo, siempre somos nosotros…”
Octavio Paz, Sunstone, 1957 (fragmento)
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia.
No soy, no hay yo, siempre somos nosotros…”
Octavio Paz, Sunstone, 1957 (fragmento)
“Yo es otro” es una autoafirmación como pura potencialidad formulada por el joven Arthur Rimbaud, encontrando su camino para convertirse en una persona como poeta vidente. Hemos pluralizado su idea para visitar la noción de hospitalidad de Jacques Derrida con el fin de aproximarnos a la construcción del Yo en coautoría con el Otro.
La pregunta por el Yo, como una indagación radical sobre la realidad personal, puede basarse en la conciencia de nuestra propia finitud. La necesidad de generar un inventario efectivo, un registro, un documento o un archivo surge cuando nos damos cuenta de que somos agotables.
Como posibilidad de familiarizarse con la propia reflexión, el acceso a los espejos permitió que lxs artistas del siglo XV se convirtieran en lxs principales sujetos de sus obras, abordando el Yo como tema y material de su práctica. Esto introduce la larga tradición del autorretrato, que creíamos perdida en medio de un narcisismo colectivo: la sobreexposición de la autoimagen animada por un gran número de posibilidades para autorrepresentarse.
Sin embargo, aproximarse a las ideas planteadas por la pregunta sobre el Yo ha establecido una nueva estima por el autorretrato como una forma de volverse hacia unx mismx y relacionarse con el mundo. Parece que el autorretrato supera las restricciones de práctica y género con las que tradicionalmente se le asociaba para convertirse en una función: la de construir un Yo constantemente actualizado. Entonces, deja de ser un mero inventario para convertirse en una manera de constituirse como persona.
En relación con esta reflexión, el sujeto sale de sí mismo para encontrar a los otros; los límites del Yo surgen en relación con lxs demás. El papel que desempeñaban los espejos en el siglo XV ahora recae en el Otro. El ego encarna a los demás al construirse y, una vez asumido, los límites se desdibujan: un ego alter. Cuando el “yo” termina, aparecen tú, él o nosotros. Los otros visitan toda identidad, otorgando un nuevo sentido a los límites del Yo.
El Yo no es estático; es pura acción, movimiento y actualización perpetua como construcción. Un autorretrato aparece como el vestigio de un Yo que ya no es el mismo, debido a la posibilidad de creación continua, dejando una huella que nunca está completamente actualizada. Es lo que queda de nosotros, ahora como remanente y ruina; un rastro cuya permanencia no depende de la subsistencia sino de un espectro apropiado por el Otro.