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Eje Neovolcánico. Aproximaciones artísticas al paisaje ígneo (2023)
Asistente Curatorial: Sully Mitrani Contente
Museo de Arte Moderno, Ciudad de Mexico
Artistas:
Adela Goldbard, Aldo Álvarez Tostado, Alonso Cedillo, Artemio Rodríguez, Circe Irasema, Emilio Chapela, Ernesto Solana, Germán Venegas, Interspecifics, Israel Urmeer, Marco Rountree, Marcos Castro, Mariana Paniagua, Mariana Dellekamp, Pablo López Luz, Pedro Reyes, Sofía Echeverri, Tania Ximena.
Obra histórica de Alice Rahon, Armando Salas Portugal, Manuel Álvarez Bravo, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Luis Ortiz Monasterio, José clemente Orozco, Felipe Guerra, José María Velasco, David Alfaro Siqueiros, Jorge González Camarena, Juan O ‘Gorman, Diego Rivera, Alfredo Zalce, Raymundo Martínez, Carlos Orozco Romero, Max Cetto, Luis Nishizawa.
Eje Neovolcánico. Aproximaciones artísticas al paisaje ígneo, subraya las complejas relaciones que los seres humanos establecen con entidades naturales y cómo estas juegan un papel decisivo en la formación de la cultura. En el caso de México, es particularmente notable la relación con el motivo del volcán. Existe un amplio legado de representaciones de volcanes que se extiende desde la época previa al contacto europeo, a lo largo del arte moderno del siglo XIX y XX y en la producción artística contemporánea. Se trata de una tradición inusual dentro de un contexto global que se explica en gran medida por nuestra orografía nacional: el país está atravesado por una portentosa cordillera volcánica que ha capturado la atención y estimulado la imaginación de quienes habitan este territorio.
La aproximación a la figura del volcán mediante la categoría de paisaje ígneo abarca las representaciones de cráteres en erupción o inactivos, sus terrenos de lava petrificada y su ecosistema, así como sus efectos en la dimensión social, cultural e histórica. Este conjunto de obras —realizadas entre el siglo XVIII y el presente—, muestran el paisaje como un fenómeno geofísico y que cuenta con un potencial simbólico que genera discusiones más allá del campo de las ciencias naturales o el estudio científico. Las piezas, a su vez, revelan la plasticidad del motivo volcánico, tanto por los múltiples significados que evocan como por las soluciones formales que proponen.
Con el nacimiento del Paricutín, en 1943, se registró por primera vez en la historia, el origen de un volcán y su evolución. Su actividad capturó la atención de numerosxos artistas que lo representaron de distintas maneras y derivado de ello, actualizaron el motivo volcánico. El complejo contexto sociopolítico de esos años, favoreció desde la producción de imágenes exaltadas con una fuerte retórica nacionalista, hasta la estética sobre la destrucción volcánica como metáfora de la violencia que azotaba al mundo hacia mediados del siglo XX. La erupción del Paricutín fue instrumentalizada por una nueva cultura de consumo y entretenimiento de alcance transnacional al considerarlo un espectáculo natural. Las narrativas y referentes que este volcán ha convocado, evidencian la implacable fuerza de la naturaleza y su relevancia en el trabajo y los procesos creativos de los artistas desde hace ocho décadas.